Electromiograma

Estudia el funcionamiento de los músculos y de nervios periféricos.

El Electromiograma (EMG) es un estudio que sirve fundamentalmente para estudiar el funcionamiento de los músculos, de los nervios periféricos y de las raíces nerviosas (entrada y salida de la médula espinal).
El EMG es utilizado para evaluar la salud de los músculos y las células nerviosas que los controlan, y así diagnosticar trastornos musculares y nerviosos, y diversas afecciones neuromusculares. Este estudio puede ayudar a determinar si los síntomas se deben a un trastorno muscular, una enfermedad de los nervios periféricos, o un problema en la comunicación entre los nervios y los músculos.
Los nervios transmiten señales eléctricas a los músculos, lo que les permite contraerse y relajarse. El EMG mide estas señales eléctricas para detectar posibles anomalías en el funcionamiento muscular y nervioso.

El estudio consta de dos partes:

  1. Conducción Nerviosa: en esta primera parte del estudio, se procede a colocar electrodos (con parches adhesivos) sobre la piel del paciente en diferentes lugares del cuerpo. Estos envían pequeñas corrientes eléctricas para estimular los nervios, y luego se mide la respuesta del músculo a ellos. De este modo se evalúa la velocidad y la intensidad de las señales nerviosas.
  2. Electrodos de superficie EMG: en esta segunda etapa, se inserta un electrodo de superficie directamente en el músculo para registrar la actividad eléctrica. Este procedimiento puede causar una leve incomodidad o dolor. Luego, se le solicitará al paciente que contraiga y relaje el músculo en evaluación para, de este modo, evaluar la actividad eléctrica en diferentes estados.
  • El EMG se utiliza para diagnosticar una variedad de condiciones, tales como:
    • Trastornos de los nervios periféricos, como la neuropatía diabética o el síndrome del túnel carpiano.
    • Enfermedades musculares, como la distrofia muscular o la miopatía inflamatoria.
    • Trastornos de la motoneurona, como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
    • Problemas de transmisión neuromuscular, como la miastenia gravis.

El EMG se recomienda generalmente cuando un paciente presenta síntomas como:

  • Debilidad muscular inexplicada.
  • Dolor muscular.
  • Calambres frecuentes.
  • Espasmos musculares.
  • Hormigueo o entumecimiento.
  • Dificultad para moverse o coordinar movimientos.

El tiempo que lleva realizar un EMG puede variar dependiendo de la complejidad del caso y del número de músculos y nervios que se desee evaluar. Generalmente, el procedimiento completo puede durar entre 30 minutos y 2 horas.

No requiere preparación previa